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jueves, 7 de diciembre de 2017

Sobre "casas" y "exilios"

La habitación alemana
Carla Maliandi

De un tiempo a esta parte, E. sufre (ya lo he dicho en esta páginas) una compulsión a la recomendación de novelas argentinas contemporáneas. Yo suelo darle el gusto y preguntarle, periódicamente, qué libro me recomienda. Hace unos meses, E. publicó en Facebook, o no, tal vez  inventé ese recuerdo (oh efímeras redes), un breve pero intenso y seductor (como todas sus palabras) comentario sobre La habitación alemana.

Por impulso o desesperación urgida, la compro para el cumpleaños de mi madre, a quien siempre le regalo novelas. Seis meses más tarde, le pido prestado el libro para pasar las horas en el aeropuerto, en donde abordaré el avión que me despojará, por mi propia voluntad, de eso que llamamos "casa" para siempre, porque "un exilio del que no se quiere volver no es un exilio".

Ahora, en una sola frase, lo entiendo todo: por qué E. me recomendó la novela y por qué a mi madre le resultó "rara" la lectura.


Esa alfombra que simulaba sencillez y que nos costó carísima y que no sirvió para nada porque era una mentira, porque armar una casa es una ficción que se puede sustituir por otra en cualquier momento.

sábado, 24 de septiembre de 2016

PARA SEGUIR CONSTRUYENDO: 森鴎外

Mori Ōgai
En constricción

"La traducción es directa del japonés". Y con esa frase el vendedor vendió.

Japón. Otra vez.
Como la leyenda de Hanako.
Una moneda de oro.
Entre copitas.
Sin demonios.
Como un juego.
En una torre. En silencio.
Suicidio. Amor. Japón.
Leer es una serpiente.
Más ilusiones.
Más Japón.

sábado, 23 de enero de 2016

No leer la contratapa

El Sr. Ug...
Humerto Bas

Lo que me pasa con El Sr. Ug... es como el problema de la "h". Nunca recuerdo si 
[um'berto] se escribe "Humberto" o "Umberto". Luego, descubro que ambas son aceptables (Humberto Tortonese, Humberto Primo, Humberto Grondona; Umberto Eco, Umberto Illia, Umberto Boccioni). Google, gracias por tanto. Queda claro. "Umberto", aunque pierde algo de su origen germano (Hun-preht), le gana por goleada a "Humberto". Caprichos del idioma. Quién sabe. 

Pero Bas (vas a menos, vas a más, no vas más, vas adelante, vas atrás, vas bien, vas mal, vas más allá, no vas...), apellido valenciano, catalán, aragonés o francés... Bas es otra cosa, como la _novela. El Sr. Ug... desafía el género y allí radica su virtud: la valentía. Atención, atención. A guardar, a guardar, cada cosa en su lugar. Desafiar cuatro siglos (al menos) de novela moderna puede resultar un gesto demasiado ambicioso. Bas domina el lenguaje con una maestría única, es cierto. Peeeeeeero...

YO: Es como un cadáver exquisito, pura forma, pero ¿y el contenido?

E.: No, porque no es rizomático. 

DELEUZE: El mundo ha devenido caos, pero el libro continúa siendo una imagen del mundo. Extraña mistificación la del libro, tanto más total cuanto más fragmentado. De todas formas, qué idea más convencional la del libro como imagen del mundo. Verdaderamente no basta con decir ¡Viva lo múltiple!... Lo múltiple hay que hacerlo, pero no añadiendo constantemente una dimensión superior, sino, al contrario, de la forma más simple, a fuerza de sobriedad...

YO: Sí, está bien Gilles, decíselo a E. que utiliza el término "rizomático". Igual, volvamos al contenido, ¿se puede escribir eso que llamamos novela a una narración sin contenido?

E.: [Cricrí, cricrí]

(en el campo se escuchan grillos)

QUINTÍN: El Sr. Ug... [es un] perfecto ejemplo de literatura en el margen de las ventas y en el centro de una renovación de la escritura. [Es una novela] que se anima a jugar con el castellano con una alegría y una potencia que yo no encontraba desde Cabrera Infante...

YO: Bueno bueno bueno... ¡Desde Cervantes si te parece también!

GUATTARI: ¿Puedo opinar?

E., DELEUZE, QUINTÍN y YO: ¡Noooo!

BAS: Pero el Sr. Urdanpilleta es un hombre de oídos y no tiene idea de lo que todo el mundo visual sabe: que los grafos son significantes y las anéctodas, los significados; que en la fusión de ambos se confabulan las armonías y desavenencias de los acontecimientos narrados. Si supiera esto acomodaría sus pensamientos para pensar lo mismo; que las pobres letras, o los pobres significantes, están a la espera de que unos ojos se les posen encima. ¿No se cansan los significantes?, se preguntará. ¿No se cansan de esperar y esperar para significar?

En fin. Esto no es una reseña. Esto no es una crítica. Esto no es un análisis. Esto no es una reflexión. Esto no es. En fin. Quise ser original, como Bas, que escribe novelas que no son novelas. (El tachado vino después, claro).

viernes, 18 de diciembre de 2015

De mi propia medicina

Happening (2014)
Gustavo Valle

El discurso crítico suele embellecer obras que carecen de brillo propio. Porque la crítica hace eso. Y también esta entrada de blog. Del resto, se ocupa Gustavo Valle: su prosa atenta y preciosista. 

Álex estaba avergonzado, no podía mirarla directamente a los ojos. Le preguntaba a Rebeca por ella, cómo seguía, se ofreció mil veces para calentar agua o preparar comida, viajó varias veces a Cariaco en busca de medicamentos pero evitaba acercarse a la habitación. Se reprochó haberle dicho a Morocho lo que le dijo, y pensó que sus palabras habían sido producto de la situación, un efecto rebote de su imprudencia o su descuido. Además, no podía o no quería entender que, a su edad, sintiera algo por una niña de diecisiete. No porque no fuera posible, al fin y al cabo Francis ya era una mujer, sino porque la distancia temporal que los separaba era la prueba de su propio envejecimiento. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

La escritura. ¡Dios mío!

Bellas artes (2011)
Luis Sagasti

E. es un recomendador serial, encuentra un goce especial en la recomendación; debería encontrarse un trabajo remunerado en el rubro, pienso, ahora que está desempleado. Tiene tantos libros en su biblioteca como fuera de ella, préstamos, que en algunos casos, nunca vuelven. Mirá, te traje éste para que leas, dice para distraernos de la ruta monótona. Seguro que te va a gustar, después decime. E. no lo sabe aún, pero no me gusta que me presten libros, tal vez porque tampoco me gusta prestarlos. Los libros no se prestan, se regalan. La frase resuena en mi cabeza como un interdicto adorniano. Pero E. insiste. Si te gusta te lo comprás.

Bellas artes no es una novela. No tengo en claro bien qué es. Entiendo que E. tampoco. La lectura revela rápidamente por qué E. me recomienda este libro, cruce de novela, periodismo y ensayo. Piensa en mi Yakuza, seguro.

Mi cabeza estructurada (estructuralista, postestructuralista, ya no lo sé bien) hubiese preferido una novela, pero Sagasti rechaza el género, desde luego. La escritura adopta una dimensión sagrada (culto a la escritura, ante todo) en la cual las categorías del pasado (novela, narrador, personaje, historia) quedan profanadas por una nueva instancia enunciativa: la voz de la escritura. Esa voz construye una textualidad ajena para el lector, se despliega sin razón ni trama; vuela de un tema a otro, a través de la Historia. Su materialidad, fundamentalmente periodística (la-información), se vuelve objeto para-la-escritura. Reformula, resignifica, explora la dimensión literaria de la información, si es que tal cosa existe. Así como el arte de la yuxtaposición de un haiku, la naturaleza de Bellas artes deviene un copy-paste-copy-paste inagotable de imágenes noticiosas. El hombre llega a la Luna. Paul McCartney muere en 1967. Adelir de Carli se convierte en el sacerdote volador. Un alpinista llega a la cima del Everest. Un niño toma Coca-Cola. Y así.

El mundo se desdobla, como imágenes que se entrelazan sin motivación aparente. Así es el mundo de Sagasti. Efímero, etéreo, ecléctico.

El dilema surgió a mares. No sé si me gustó. Pero siento una terrible ausencia ahora que tengo que devolverlo.

martes, 3 de noviembre de 2015

BATAILLE. "La alegría frente a la muerte".

Yo SOY la alegría frente a la muerte.
La alegría frente a la muerte me conduce.
La alegría frente a la muerte me precipita.
La alegría frente a la muerte me aniquila.
Permanezco en ese aniquilamiento y, a partir de allí, me imagino la naturaleza como un juego de fuerzas que se expresa en una agonía multiplicada e incesante.
Me pierdo así lentamente en un espacio ininteligible y sin fondo.
Alcanzo el fondo de los mundos.
Estoy roído por la muerte.
Estoy roído por la fiebre.
Estoy absorbido en el espacio sombrío.
Estoy aniquilado en la alegría frente a la muerte.

domingo, 28 de junio de 2015

Para olvidar a Copi

El azul del cielo (1957)
Georges Bataille

¿Qué hacer cuando la narrativa de Copi se acaba? ¿Cómo evitar el deseo de volver a leer La Internacional Argentina o El baile de las locas o La guerra de las mariconas? ¿Qué hacer con la nostalgia de la experiencia de leer-por-primera-vez-a-Copi? Se busca seguir leyendo. Y se encuentra a Bataille, por ejemplo, aunque con una narrativa menos elocuente y giros menos grandilocuentes, a decir verdad, pero con tópicos que rememoran los tiempos de no haber leído la obra completa de Copi.

Leer para olvidar a Copi. Tacharlo, acaso hubiera sido su deseo, como en El uruguayo. Olvidar completamente su existencia sublime.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Modos de narrar

Tres fronteras (2006)
Edgardo Cozarinsky

No entiendo el modo de narrar de Cozarinsky. Leo como si fuera una novela, aunque intuyo que son relatos independientes. Termino de leer y aún no comprendo la operación discursiva. Doy vuelta la portada, busco auxilio en las solapas, en la cubierta posterior, pero no encuentro más que elogios condescendientes. Me quedo con mis dudas, aunque con la satisfacción de haber leído a Cozarinsky.

"El amor puede asfixiar. Puede ser una enfermedad, una obsesión tan destructiva para el enamorado como para el objeto de su amor"

domingo, 14 de septiembre de 2014

Cada cual atiende su grado

Las reformas en educación responden, en general, a épocas deslucidas con bajos niveles de aprendizaje y de empobrecimiento cultural. Nadie cambia nada cuando todo viene bien, es cierto. La supresión de los aplazos en las escuelas primarias de la Provincia de Buenos Aires no son sino signos ya evidentes de un proceso de embrutecimiento general. Son los niños que nacieron en "la década ganada". Amén por ellos.
El problema inmediato quedará (como siempre) a cargo de los maestros y sus capacidades en aritmética. (Si un 4 es un 1, entonces un 7...). Pero el problema de fondo surge tan en la superficie que es imposible no ver eso que se presenta tan visible. Las respuestas de los actantes (esos que toman decisiones tras el poder otorgado por el voto popular) no buscan explicaciones a los altos índices de repitencia o fracaso estudiantiles, sino mágicas soluciones que imitan modelos tan disímiles como el de Finlandia. La cosa parece simplificarse en demasía: si tiene 9 años, va a cuarto grado, si tiene 12...


"En general, una mala escuela es una buena escuela. Si los alumnos rompen los tinteros de estaño hay que darles de vidrio, porque romperlos no les hará tanta gracia".



Víktor Shklovski, La tercera fábrica (1926)

viernes, 25 de julio de 2014

COPI-(ERASE)-PASTE

La ciudad de las ratas (1979)
Copi

La tarea del escritor-novelista remite a la creación de universos cuya dimensión funcione como espacio-tiempo para que sus personajes circulen y desarrollen eso que llamamos "historia". En Copi, esta tarea exige un desdoblamiento demoledor; la invención parte de una única premisa fundamental: para crear es necesario destruir. De esta manera, las historias de Copi devastan universos (pre)existentes para construir universos regulados por nuevas leyes. La ciudad de las ratas (re)construye una ciudad a partir de una ciudad real: el barrio de la Notre Dame parisina deviene ciudad de-y-para las ratas. Se destruye una ciudad en el sentido más literal posible, pero también se destruye una lógica; una lógica de sentido, una lógica de lenguaje, una lógica narrativa. Es por esta ruptura de lógicas de escritura que se vuelve inútil descifrar el sistema desde donde el narrador-rata enunciaLa ciudad de las ratas es una novela que no es una novela. En primer lugar, porque el-enunciador-es una-rata (la novela es, por antonomasia, la voz del hombre). Por lo tanto, su voz es imposible, es decir, las ratas no hablan. Kafka dotaba de voz a personajes como Josefina la cantora pero respondía a una lógica fabular. En Copi, no hay fábula porque no hay moraleja, por la simple razón de que la literatura de Copi no puede ser moralizante y transgresora (y revolucionaria y destructora) al mismo tiempo. A través de la rata, entonces, se recupera una voz que representa la voz de los márgenes, aunque los márgenes no se entiendan más que como un otro no humano. Un otro repulsivo, detestable, inmundo, fuera del mundo, inframundo. Sin embargo, los roedores de Copi compensan esa repulsión inherente a su naturaleza, justamente, por estar de dotadas de habla (y de pensamiento). Hablar las humaniza.

La ciudad de las ratas es una historia intraducible, irrecuperable, incontable; no porque la imaginación de Copi coquetee con lo maravilloso, tampoco porque sus historias sean delirantes, sino porque (como señala Link) las historias de Copi son casi imposibles de recordar. La energía creadora de Copi es sólo comparable a la potencia creadora de sus dioses ficticios (el Dios de los hombres, el Dios de los dioses, el Diablo de las ratas). La ciudad de las ratas, lejos de ser una historia que banaliza la existencia del hombre (y sus creencias), se alimenta de las certidumbres humanas y las resignifica en los límites del sentido. A fin de cuentas, Copi hace del universo de las ratas una nueva forma de existencia que viene a desnaturalizar las representaciones universales sobre esta malsana plaga (sólo la plaga hace que la violencia y el exterminio puedan justificarse). En este sentido, la escritura de Copi es una escritura voraz que necesita deglutir la Imagen del mundo, literal y literariamente, para fundar uno nuevo. 

lunes, 29 de julio de 2013

Copi literal

La internacional Argentina (1988) - Copi



Estábamos nosotros, que habíamos huido no de la dictadura militar, sino de todo lo que hacía posible su existencia en la sociedad argentina: la hipocresía católica, la corrupción administrativa, el machismo, la fobia homosexual, la omnipresente censura hacia todo… Pero supongo que esas categorías hoy pertenecen al pasado.

lunes, 17 de junio de 2013

Link a Copi:

 ...la literatura es, para Copi, eso que sobrevive al desastre...

"Gracias a este simple artificio, al término de la lectura le quedará en la memoria tan poco de este libro como a mí, puesto que, como probablemente ya habrá sospechado, prácticamente ya no tengo memoria".


Copi - El uruguayo (1972)



domingo, 13 de enero de 2013

¡Feiling Navidad!

El mal menor (1996) - C.E. Feiling

E. llegó puntualmente como siempre (es decir, retrasado, en busca de bebidas o postre para completar la cena). Minutos más minutos menos, El mal menor se presentó como obsequio navideño. Tan oportuno como sorpresivo, la novela clasificada (por Ricky) como novela de terror llegó para leerse (de un tirón) entre sombrillas y exprimidos de melón. 

En un relato fantástico de "arcontes" y "soñadores", El mal menor se permite instantes para fellatios, dosis de cocaína, discusiones sobre la revolución cubana e intrincadas relaciones interpersonales. La prosa sugerente de Feiling convierte lo cotidiano en anécdota y los acontecimientos sobrenaturales, en hechos de la vida misma.